1.- Tu pareja se va unos días fuera de la ciudad. En esos días se te insinúa una persona que te atrae mucho físicamente. Las posibilidades de que tu pareja se entere son casi nulas. ¿Le pondrías los cuernos?
a.- Bajo ningún concepto. La pareja es una institución sagrada y traicionarla. Preferiría ponerme carbones ardientes en la entrepierna.
b.- La situación es poco creíble. Para eso debería tener pareja. O alguna persona que se interesase por mis huesos. Y que no se pareciera a Freddy Kruger recién levantado.
c.- Sí, también en esa ocasión se los pondría.

2.- Un amigo te cuenta un secreto gordísimo, ¿se lo contarías a alguien?
a.- Podrán torturarme, quebrar mis huesos y descoyuntar mis articulaciones, que nunca diría una palabra.
b.- Gratis nunca.
c.- Si es muy goloso, por supuesto. No sé a cuántos ni cuánto tardaría, pero sí. Y si el secreto no es muy relevante… supongo que también.

3.- Tu jefe te hace un encargo muy importante. ¿Cómo afrontas semejante tarea?
a.- Poniendo mi cuerpo, mi alma y mi propia sangre al servicio de la empresa. Aunque tuviera que estar una semana sin dormir con los carbones antes mencionados en la entrepierna.
b.- Le diría que haría lo que pudiera, por lo que, probablemente el encargo se lo dieran a otra persona.
c.- Le diría que vale y luego me buscaría a alguien a quien colgarle el marrón. O ni eso.

4.- Te comprometes a cuidar a un amigo enfermo. Pero ese mismo día te regalan una entrada para la final de Copa. ¿Qué haces?
a.- Aunque esa final de Copa no se repitiera en medio siglo nunca dejaría colgado a mi amigo. Ni aunque tuviera una variedad infecciosísima de malaria o del mal de las vacas locas.
b.- Intentaría convencer a mi amigo enfermo de lo difícil que es que se repita una final semejante. Un enfermo suele tener poca capacidad para el debate.
c.- Me iría a la final, vamos, eso está clarísimo. Depende de la pena que me diera mi amigo a lo mejor aliviaba su sufrimiento con una almohada en la cara.

5.- Alguien que conoces te presta una importante cantidad de dinero para que salgas de un apuro. ¿Cuánto tardas en devolver el dinero?
a.- Nunca pediría dinero. Antes me inmolaría ante una oficina bancaria. Pero si se diera el caso, mi prestamista ni llegaría a echar de menos el dinero de lo rápido que se lo devolvería.
b.- Una cantidad de tiempo indefinida que habría pactado previamente con el prestamista. Trataría que me prestara dinero algún amigo con brotes amnésicos, en cualquier caso.
c.- ¿Devolver? Espera, espera, que me entra la risa floja…

MAYORIA DE A
Eres una persona digan de confianza. Tanto que no valoras nada tu propio bienestar. Todo lo haces para satisfacer a los demás. Das muy mal rollo. Pero se te puede explotar fácilmente. Por eso tienes amigos.

MAYORIA DE B
Tratas siempre de nadar y guardar la ropa. Intentas no quedar mal pero tampoco te esfuerzas mucho en cumplir lo que se espera de ti. Vamos, como casi todos.

MAYORIA DE C
No se puede confiar en ti. Lo bueno es que eres tan malqueda que quienes te conocen ya saben a lo que se atienen. Lo malo es que siempre hay gente incauta que confía en la bondad inherente del ser humano.