
Su hipótesis apunta directamente al uso que ha hecho Apple de los filtros de color, mejorándolos respecto a los del anterior dispositivo y no ha una mejor calidad de la pantalla en la que solo ha puesto más pixeles.
Todo apunta a una mejor optimización del software para el nuevo iPad que no podrán disfrutar los demás usuarios de otros iPads.
Simplificando mucho podríamos decir que para conseguir el mejor color, o el más fidedigno, el objetivo es que la luz roja, verde y azul sea lo más pura posible. Para esto básicamente podemos actuar o bien sobre la luz de fondo o sobre los mencionados filtros.
Apple consigue limitar mucho mejor la fuga de luz con los nuevos filtros, aunque para esto necesite comprometer de un 20% a un 30% más de energía.
Esta sería otra de las varias razones por las que en Cupertino se vio obligados a dotar al nuevo iPad de una batería mucho más grande.




