
Una micro-cámara digital que imita la forma de una DSRL normal y que nada tiene que envidiar a una simple cámara digital.
Pesa tan sólo 11 gramos y su reducido tamaño (30x27x27mm) hace que pase totalmente desapercibida en cualquier situación, llegando incluso a confundirse como una simple cámara de juguete.

A partir de ahora, sacar el espía que llevas dentro, solo te costará 95 dólares.




